Conoce la historia del café árabe

La palabra café proviene del término turco kahve, a su vez, procedente del arabe, qahwa, a través del italiano. El término arabe sería una abreviación de la expresión qahhat álbum o vino de la habichuela. Un posible origen de la palabra se encontraría en el Reino de Kaffa en Etiopía, de donde procedería la planta del café, su nombre allí es bunno bunna.

Mucho se ha hablado del café, muchos lo han atribuido a lugares y regiones a las que no pertenece, muchos también, creen que el café solo sirve para dormir, para leer, otros solamente toman café por gusto, pero el verdadero café es puro, de grano, tostado, molido y extractado en una jarra especial para sentir su aroma, saborear su acidez y sabor en el paladar y papilas gustativas, el café se toma, según los expertos sin azúcar, porque el azúcar lo primero que hace es romper su composición natural y el sabor que lo hace puro. El café se toma solo, puro, fuerte en un recipiente pequeño, lentamente y saboreando cada trago.

En la actualidad hay muchas composiciones de cafés, a los que muchos llaman café de fantasía, esa extraña bebida a base de café (de baja calidad y muy malo) poniéndole un sabor artificial con base en jarabes químicos matando el aroma y el sabor natural. De igual manera se ha comercializado el “café instantáneo” que tampoco es café, es un polvo hecho con sobrantes de café, garbanzo y con tantos químicos que apenas y llega a obtener el sabor así que si vas a tomar una taza de “café instantáneo” piensalo primero, te hará daño y no estarás tomando café, de igual forma el café “descafeinado” ya no es cafe.

Inclusive el café puro es tan sano que se le han descubierto propiedades que sanan en mucho su organismo, empezando porque se asegura que el café previene y evita el Alzheimer, el cáncer de colon, ayuda a la memoria y a la digestión entre muchas otras. El cafe tambien es dueño de muchos mitos que contradicen mucho de sus propiedades, como que enferma el sistema nervioso, quita el sueño y muchas otras que, sin mas, el que sabe tomar café nunca las padecen porque solo son creencias, como aquella que dice que solo te hará daño lo que tu quieres que te haga daño.

El café arabe tiene una particularidad: lleva especias como el azafrán o el cardamomo, lo que le aportan un sabor más que especial. Puedes poner en práctica esta receta en tu hogar, siguiendo la tradición del preparado tal cual se hace en Arabia Saudita.

Ingredientes: Tres tazas de agua, tres cucharadas cardamomo, dos cucharadas de café arabe, una pizca de azafrán.

Preparación: Debes comenzar a preparar este café arabe hirviendo el agua en una cacerola. Cuando rompa el hervor, añade el café y baja el fuego al mínimo, dejándolo durante un pequeño lapso y retirando del fuego. Este será el momento de añadir el cardamomo y el azafrán. Luego solo tendrás que llevar al fuego de nuevo durante un pequeño lapso y servir de inmediato, colocando previamente. Lo ideal es emplear las clásicas teteras árabes para hacer el servicio y cerrar una velada al estilo del medio oriente.

La forma de servir el café arabe también es singular. Se utiliza generalmente una cafetera omaní extremadamente elegante. En el cuello se ha introducido una especie de estopa que hace de filtro y evita la caída de los pozos en la taza.

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