¿Ya conoces el silán? [Características y beneficios]

El silan es un sustituto saludable y un ingrediente sabroso de Israel que se usa en platos dulces y salados. No puede faltar en las cocinas del país incluso como untable. Vivimos en un mundo donde el exceso de azúcares es malo para la salud así que se buscan nuevas alternativas como el consumo de alimentos integrales saludables.

Es  cierto que a primera vista parece difícil reemplazar el dulzor del polvo blanco que acompaña al hombre desde hace demasiado tiempo pero un ejemplo son los dátiles, que pegajosas y dulces, son la materia prima para producir un sustituto del azúcar en la cocina vegana.

Estos frutos de la palmera tienen antioxidantes y vitaminas A y B, y son considerados como muy buenos para la salud cardiovascular. Israel es el mayor exportador de dátiles Medjoul del mundo. Estos se venden muy bien en Europa debido a su tamaño extra grande, su textura suave y su intenso sabor.

En algunas zonas de Israel es posible ver las ordenadas filas de palmeras que componen las plantaciones de dátiles, sobre todo en algunas de las zonas más cálidas de Israel como las valles de la Aravá y en la frontera con Jordania.

Los dátiles son muy famosos en la historia, regalarlos a los visitantes era un signo de hospitalidad. A su vez, eran y son considerados fuente de energía para los viajes largos.

Particularmente, los dátiles están muy arraigados a la cultura local pero no desde ahora. Existen antiguas monedas israelitas y romanas que muestran palmeras como símbolos de la tierra.

Dulce pero muy nutritivo

Los dátiles son frutos que desbordan vitaminas y minerales. Estos aportan potasio, calcio, hierro, cobre, magnesio y niacina. Otro punto importante es la fibra, tanto soluble como insoluble. Gracias a ella, arrastramos la grasa de nuestro organismo hacia el exterior, y por lo tanto reducimos los niveles de colesterol. La fibra también combate el cáncer de colon, la colitis y las hemorroides.

Le sigue el repertorio con las vitaminas A y K. La primera es vital para la salud visual y el buen estado de la piel, mientras que la vitamina K es un coagulante sanguíneo. Ya que vimos todas estas ventajas, parece evidente que los dátiles merecen toda nuestra atención. Aunque, desafortunadamente, las calorías también entran en la ecuación, de manera que no debemos excedernos en su consumo.

Algunos estudios realizados lo consideran el alimento del futuro, ya que proporciona una amplia gama de nutrientes esenciales con beneficios para la salud. Su ingesta nos pone las pilas gracias a la vitamina B6, que ayuda al metabolismo y con la transformación de las proteínas en energía. Tanto es así que los musulmanes suelen comer dátiles al término del ramadán, ya que es una manera rápida de recuperarse.

¿Sabías que es un excelente edulcorante?

El hecho de que los dátiles están constituidos por un 70% de sacarosa convierte este sirope en el perfecto sucesor del azúcar. Además, resulta más adecuado y sin contraindicaciones en relación a un posible incremento de los niveles de azúcar en la sangre. Por lo tanto, los diabéticos pueden incluirlo en su dieta sin temor a que afecte demasiado a su salud, siempre y cuando se consuma de forma moderada.

Dicho todo esto, seguro a más de uno le han entrado unas ganas imperiosas de echarle el aguante al sirope de dátil y reclutar para su repostería casera. Aunque es cierto que pueden encontrarse ya preparados y listos para su uso, quizá te animes a prepararlo. La receta es sencilla, rápida y no hace falta ser un virtuoso de la cocina.

Consejo para preparar sirope de dátil

Únicamente necesitarás cinco minutos y dos ingredientes para conformar este delicioso néctar. Eso sí, para que toda la explicación anterior tenga sentido y de verdad sirva para desterrar el azúcar, intenta comprarlos 100% naturales. Debes evitar a toda costa aquellos a los que hayan añadido glucosa, azúcar o edulcorantes. Lo mejor es que adquieras dátil en rama. ya que son la auténtica garantía de que no han sido objeto de adulteración.

Ingredientes

  • 200 gr de dátiles (deshuesados previamente)
  • 375 ml de líquido (ya sea agua o infusión)

Ponemos en remojo los dátiles deshuesados en un recipiente de agua templada o en una infusión que nos guste mucho durante 10 minutos. Después, ponemos los dátiles y la mitad del líquido en un recipiente aparte y los mezclamos con una batidora hasta que no queden grumos. Incorporamos el resto del líquido poco a poco con el objetivo de obtener la consistencia adecuada. Cuando esté a nuestro gusto, lo metemos en un recipiente hermético y lo guardamos en el frigorífico durante 2 semanas, como máximo.

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